Blog sobre estimulación basal

Grau Rubio, Claudia y Gil Llario, Mª Dolores (2010). Intervención psicoeducativa en necesidades específicas de apoyo educativo. Pearson Educación, S.A.

Páginas de Internet:

http://www.scribd.com/doc/13077251/actividades-de-estimulacion-basal

http://www.estimulacionbasal.net

http://cprcalat.educa.aragon.es/estimulacion.ht

http://la-estimulacion-multisensorial.blogspot.com/2009/03/actividades-de-estimulacion-basal.html

http://es.scribd.com/doc/13077251/actividades-de-estimulacion-basal

http://www.espaciologopedico.com/articulos2.php?id_articulo=140

http://la-estimulacion-multisensorial.blogspot.com/

 

Y para terminar…

Nosotras entendemos este trabajo como un acompañamiento de los niños en su desarrollo. El niño es el actor de su propio desarrollo y decide el camino a seguir. Nadie puede modelar al otro según sus ideas y modelos. Pero si somos capaces de entrar en comunicación con los niños y crear una causa común se contribuirá a su proceso de individuación. Individuación entendida como proceso de aprender que es un individuo único, irrepetible y particular con deseos, que forma parte imprescindible del grupo humano que es capaz de decir, de actuar a su manera, de decidir, de negarse, de sentir y provocar sentimientos en el otro y sobre todo compartir experiencias con el adulto y con iguales. Un individuo capaz de reconocerse como tal y de reconocer a los otros.

En nuestro cuento, “El Hada Marylina” podemos trabajar las áreas sensoriales basándonos en las descripciones dadas.

Había una vez hace muchos años un hada que se llamaba Marylina.

 

Sus cabellos eran suaves hilos de seda, eran tan ligeros como la brisa y olían a tomillo y sus ojos eran de color ámbar caramelo. Cuando se reía su voz era agua cristalina y sus dientes blancos irradiaban pequeñas lucecitas.

Un día decidió establecer su casa en el bosque porque adoraba la naturaleza. De su bolso sacó su varita mágica y pronunció unas palabras especiales:

Undi-Bi-Undi

Pali-Mi-Un

Pon-Tu-Mi

Casa-En-Forma

De-Un

De pronto apareció una casa de cristal transparente. Así podría ver la naturaleza a todas horas del día.

Todas las mañanas cuando amanecía, CHISPI, su pajarito, se posaba en su hombro y con su “Tri-Tri, el sol ya está aquí”, la despertaba. Juntos iban a ver el sol, pero antes desayunaban. Inmediatamente se ponía en la boca tres gotitas de miel, sólo tres gotitas con cinco pasas de uva.

 

A la hora del baño, la cascada del bosque se convertía en su ducha particular. El agua salía templada y limpia. Cuando acababa, se ponía su vestido cubierto de miles de cristalitos que cuando se movía hacían un sonido parecido al de las conchas al chocar.

La comida era una cosa especial, del bosque recogía manzanilla, tomillo, salvia y albahaca, la mezclaba con gotas de agua del rocío y hacían una infusión.

Por la tarde su merienda y cena, consistía en coger su taza de oro y llevarla a un punto específico que ella encontraba saltando y diciendo:

Un pasito al norte,

Un pasito al sur,

Un pasito al este,

Un pasito al oeste,

Y al centro

Justo en ese centro elevaba la tacita y veía como un rayito de sol entraba y luego se lo bebía.

Pero un día apareció nublado en el bosque, Marylina no sabía que pasaba. El ambiente comenzó a teñirse de un hollín negro y sucio que iba cayendo en su pelo de hilos de seda, su vestido perdió los colores del arco iris y se tornó gris y su corona de flores se convirtió en flores secas.

Entonces escuchó un ronquido desagradable desde lejos. ¡Apareció el hada RONCADORA! La bruja más mala y fea que pueden ustedes imaginarse. Siempre iba vestida de negro, con manos sudorosas y con dientes a los que nunca se le había ocurrido lavar.

Olía a sapos muertos y sus dedos estaban contraídos, viejos y rugosos. Su cara estaba llena de verrugas y su pelo era áspero y seco como las escobas. Su voz era grave y entrecortada y su risa sonaba a víspera de tormenta.

En un descuido de Marylina, la fea bruja cogió su libro de magia y le cambio todas las fórmulas mágicas, y antes de que se diera cuenta se fue.

A partir de allí, Marylina se convirtió en un hada despistada, se olvidaba de los cuentos. El agua de la cascada, ahora, le salía como cubos de hielo en pleno invierno. No encontraba nunca el centro para beber el rayito de sol.

Lloró tanto que sus lágrimas empezaron a rodar y acabó desintegrándose y todas sus lágrimas brillantes quedaron sepultadas en el centro de la misma tierra. Por eso los mineros que trabajan en las minas de brillantes, cuando los encuentran, saben perfectamente que son las lágrimas del hada Marylina, aquella que siempre les ayudaría.

ÁREAS

ACCIÓN

MATERIALES

ACÚSTICA

Presentación de la parejita de periquitos.

Escuchamos sonidos de los animales de la tienda.

Música

SOMATICA

VISUAL

Se les invita a tocar un peluche o plumas.

Imagen del periquito Andresito

Peluche o plumas

Dibujo de un periquito de color amarillo

SOMÁTICA

Se les presenta un elemento de madera que representa la jaula en la que Andresito se queda solo, sin sus padres.

Tabla u otro objeto de madera

ORAL

Se reproducen los besitos que le dan los padres de Andresito a éste.

  Papiroflexia

SOMÁTICA

Se les da aire para reproducir el movimiento de las alas de Andresito.

Abanico

GUSTATIVA

Se les invita a tomar gelatina que representa a los gusanos reales que Andresito come.

Gelatina

GUSTATIVA

Se les proporciona agua para beber

Agua

SOMÁTICA

Se les invita a tocar la púas de un peine que reproducen los pinchos del erizo.

Peine

ACÚSTICA

Se escucha música infantil.

Música infantil

SOMÁTICA

Se les invita a tocar una pastilla de jabón un poco mojada como reproducción de la piel del sapo (viscosa).

Pastilla de jabón

SOMÁTICA

Hacerles cosquillas con las manos reproduciendo el camino de las hormigas.

Manos

SOMÁTICA

Se les pulveriza con agua y se les da aire

Pulverizador

Abanico


EL PERIQUITO ANDRESITO

Érase una vez una pareja de periquitos que vivía en una tienda de animales. Un día, Mamá Periquita tuvo un bebé al que llamó Andresito. Andresito era un periquito con unas plumas de un color amarillo brillante y muy suaves.

Un día, unos señores llegaron a la tienda y se llevaron con ellos a los padres de Andresito, dejando al pobre periquito solito en su jaulita de madera. Antes de irse, los padres de Andresito le dieron un besito con sus piquitos y le pidieron que cuando fuera mayor, aprendiera a volar y fuera a buscarlos.

Cuando los papás de Andresito se fueron, él empezó a mover muy fuerte sus alitas pero el aire que producía mareaba su cabecita. Por eso, los primeros días solo podía moverlas despacio y se cansaba mucho, así que tenía que comer muchos gusanitos viscosos y beber agua fresca para poder coger fuerza. Al cabo de un tiempo,  Andresito comprobó que volaba por toda la jaula muy rápidamente y, fue entonces cuando decidió que iba a marcharse de la tienda. Para poder escaparse decidió pedir ayuda a los animales de la tienda.

Primero, fue a visitar al señor Erizo que tenía muchas púas pinchositas. El señor Erizo le dijo que no podía ayudarle porque estaba muy ocupado escuchando música. Luego visitó al señor Sapo que era muy viscoso. El señor Sapo le explicó que debía acabar un puzle y que no disponía de tiempo para él. Después, se fue a casa de las hormiguitas. Cuando llegó, las hormigas empezaron a hacerle muchas cosquillitas pero, por desgracia no podían ayudarle ya que tenían que hacer la cena.

Por último, fue a hablar con el señor Loro, que tenía unas plumas de colores muy bonitas. El señor Loro le dijo que le ayudaría a encontrar a sus padres ya que a él se le daba muy bien comunicarse con la gente. Juntos salieron de la tienda para empezar a buscar  a los papás de Andresito.

En la calle llovía y hacía mucho viento. El señor Loro preguntó a varias personas dónde estaban los padres de Andresito. Por suerte, dieron con una anciana que lo sabía y les condujo amablemente hasta ellos. Muy contentos se dirigieron hacia allí. Cuando llegaron Andresito abrazo muy fuerte a sus padres y se quedó a vivir con ellos.  Los padres les agradecieron mucho al señor Loro y a la anciana la ayuda prestada a su hijo.

FIN

Se parte de la noción de cuento tradicional y se intenta acercarlo al niño a través de todos los sentidos. Hacer que el cuento cobre vida. Además, es una actividad muy motivadora y que cumple con todos los principios de la estimulación y la multisensorialidad.

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